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Liga: Athletic Club 2-0 Sevilla FC

El Sevilla no la lleva consigo en esta campaña. Para muestra, nada mejor que el partido de San Mamés, un encuentro crucial para dar un salto hacia arriba en la tabla, que se perdió por un gol en propia puerta y la falta de tino arriba, con Gorka Iraizoz intratable y Kanouté desquiciado por ver cómo sus continuos intentos quedaban en nada. El Sevilla, que tuvo un inicio gris, fue de menos a más, jugó para ganar, pero ni siquiera se quedó un punto, pues incluso en el final fue apuntillado por Iraola desde los once metros. El fútbol es así...

El equipo de Gregorio Manzano acabó desquiciado en Bilbao. Suele pasar cuando se pone todo sobre la mesa y al final el estómago se queda vacío. Mal negocio, además, cuando hasta dos jugadores, Negredo y Luis Fabiano, tienen que abandonar el campo por lesión... No salió nada, algo que viene siendo constante en muchas fases del campeonato. La suerte es para quien se la trabaja, cierto, pero en ocasiones se resiste en exceso. Magno castigo el de este domingo para un equipo que tuvo que trastocar muy pronto sus planes. Un choque de testas entre Negredo e Iraola acabó con ambos en el suelo con sangre en sus cabezas, llevándose el madrileño la peor parte: nueve puntos de sutura y un diente roto.

Kanouté saltó al campo y el partido tomó otro cariz, porque el malí generó superioridad en el centro del campo. El Athletic, que empujaba sobre todo a balón parado, poco a poco concedía el cuero al Sevilla, sobre todo cuando Rakitic comenzó a reivindicar su sitio. El croata es muy bueno. Juega y hace jugar. Sus faltas siempre llevan marchamo de gol. Luis Fabiano la tuvo en su cabeza en el 27 y Navas contó con varias internadas profundas que se perdieron en imprecisiones. El Sevilla crecía y su impulso no cesó tras el descanso. Los de Manzano buscaban el triunfo con buenos argumentos y encerraban al Athletic. Un centro de Navas en el 48 lo remató fuera por poco Kanouté. Cinco minutos más tarde el turno fue para Escudé y en el 56 Kanouté desperdicia solo en el corazón del área un envío raso de Cáceres. Sólo faltaba el acierto... que nunca llegó.

Tanto concedió el Sevilla en los metros finales que lo acabó pagando, de la forma más cruel, cuando Fazio a 24 del final despejó al fondo de su propia puerta un envío desde la diestra, precedido de una jugada con falta a Navas no señalada y un inoportuno rebote en el colegiado. Era increíble el tinte que tomaba un partido que parecía bien sujeto para los intereses andaluces. Para colmo, prácticamente en la siguiente jugada Luis Fabiano se lesionaba. El balón castigaba a un Sevilla que sin embargo no aceptaba la derrota. Particularmente Kanouté se estrelló con Gorka una y otra vez, tanto con la testa como a media vuelta... El meta vasco estaba soberbio y sus aciertos desfondaban los ánimos de un equipo que quería pero no podía.

Los ataques del Sevilla cesaron en el tramo final, porque el avance del crono sentaba mal a los de Manzano, incrédulos por lo macabros guiños de la fortuna. El Athletic supo abrochar bien el triunfo en los últimos compases y además se benefició de un penalti cometido por Escudé. Iraola no perdonó a Varas y agrandó la herida. Precisamente Iraola, el que chocó con Negredo al comienzo del choque, pero que a diferencia del madrileño sí pudo terminar el partido. Esa acción entre delantero y defensa sintetiza fielmente lo que fue el encuentro de este domingo: un choque de trenes en el que los sevillistas se llevaron la peor parte, sin ningún tipo de suerte.

Alineación Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Ekiza, San José, Koikili; David López (Orbaiz, 80), Javi Martínez, Gurpegui, Muniain (Gabilondo, 83); Toquero (De Marcos, 47) y Llorente.
Alineación Sevilla FC: Javi Varas; Martín Cáceres, Fazio, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Medel (Romaric, 80), Rakitic, Perotti; Luis Fabiano (Diego Capel, minuto 71) y Negredo (Kanouté, 15).
Goles: 1-0: Min. 66, Fazio en propia meta. 2-0: Min. 87, Iraola.

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Liga: Sevilla FC 3-0 Real Sporting

Era el enésimo partido en casa del no se puede fallar, sobre todo porque lo que se avecina es de aúpa para los hombres de Gregorio Manzano. El equipo, afortunadamente lo entendió así, saltando al campo abrumando, con cinco primeros minutos realmente buenos, en los que los hispalenses embotellaron al Sporting y si no se adelantaron fue porque Cuellar adivinó las intenciones de un virtuoso Luis Fabiano en el remate. Los asturianos entraron algo tarde al choque, aunque cuando lo hicieron, con muchos jugadores en el centro del campo, consiguieron desconectar por momentos al equipo de Manzano, que tras un arranque pleno, con fútbol fluido y fulgurante en ataque, habían enganchado al respetable.

El encuentro estaba en tierra de nadie, cuando Luis Fabiano cambió las cosas en el minuto 25. El brasileño la enganchó en el área, le ganó la posición a su par y disparó sin suerte otra vez ante Cuellar, pero el paulista fue con todo a por el rechace y cayó derribado por detrás por Egüren, que vio la roja. No pudo ser más determinante esa acción, porque O Fabuloso no tuvo piedad desde los once metros, por más que Cuellar, con intimidaciones y un aire ciertamente cómico ante un jugador que ha marcado 27 goles en los 38 partidos que ha disputado con la selección brasileña, intentara en vano descentrarle.

Esa jugada fue el punto de inflexión del choque. El Sevilla retomó la imagen del comienzo. Rakitic daba mucha clarividencia y velocidad al juego, Perotti desbordaba por la izquierda, evidenciando su manifiesta mejoría, Medel cubría todas las salidas contrarias y Negredo y Luis Fabiano tiraban paredes con quien buscara sociedad en pos del gol. El Sevilla gustaba y se gustaba. Fazio se estrelló con el larguero en el minuto 29 y Perotti cinco más tarde no fue tan clemente, empalando un cuero franco en la frontal para enviarlo al fondo de las mallas.

El segundo acto estaba de más y sólo el cansancio en las piernas de los locales impidió que fuera un paseo militar, aunque aun así, el Sevilla tuvo las suyas y de hecho Negredo se apuntó un nuevo gol, después de una asistencia magistral de Rakitic. El croata habilitó al madrileño y éste se la picó con maestría a Cuellar. El resultado pudo haber sido más abultado, aunque el encuentro se perdió más en los pequeños detalles, como la inefable energía de Medel y el talento en las botas de Rakitic, que de nuevo fue la luz que guió a sus compañeros por el sendero de la victoria.

El Sevilla logró un triunfo fundamental para creer, sobre todo porque se avecinan tres duelos decisivos, que había que afrontar con un triunfo en la buchaca. Llegan batallas clave como las de San Mamés o Mestalla, así como la visita del intratable FC Barcelona y parece que en su versión ofensiva el Sevilla ha recuperado el pulso, encontrando el equilibrio en el doble pivote, profundizando por los extremos con Navas y Perotti, que siguen en progresión, y con los tres delanteros enchufados con el gol. Hay motivos para creer, sobre todo si atrás no hay turbulencias, que es lo que realmente hay que controlar con mimo. El Sevilla tiene otra cara, eso es indudable.


Ficha Técnica
Alineación Sevilla FC: Javi Varas, Dabo, Fazio, Escudé, Fernando Navarro, Jesús Navas, Medel, Rakitic (Renato, m. 78), Perotti (Diego Capel, m. 72), Luis Fabiano (Kanouté, m. 68) y Negredo. Sporting
Alineación Real Sporting: Cuéllar, Sastre (De las Cuevas, m. 46), Gregory, Iván Hernández, Canella, Lora, Eguren, Nacho Novo, Ayoze (Luis Morán, m. 68), Carmelo y Sangoy (Bilic, m. 68).
Goles: 1-0, minuto 27: Luis Fabiano de penalti. 2-0, minuto 34: Perotti. 3-0, minuto 65: Negredo.

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Liga: At. Madrid 2-2 Sevilla FC

En el clima enrarecido del Calderón, el Sevilla comparecía para intentar encadenar una segunda victoria en Liga que le diera continuidad y un espaldarazo moral para reforzar la mentalidad de un grupo que en las últimas semanas ha visto como su buen juego no se traducía en el marcador. En frente, un Atlético, que tampoco está teniendo su año, lo que agudizaba aún más la sensación que el de esta tarde era un choque de amplias necesidades para ambos contrincantes, lo que se tradujo en un encuentro alocado, por momentos con más histeria que sensatez, que el Sevilla tuvo enfilado en varias ocasiones, por su buen hacer arriba y el gran momento de Negredo, pero que se perdió por la excesiva permisividad atrás.

El Sevilla salió bien, quiso hacerse con el balón en los primeros compases, lo que lógicamente creo inquietud en un rival que tampoco está para fiestas. El Atlético, agazapado, pasó de las contras, siempre peligrosas por la dinamita que tiene arriba, a hacerse con la posesión, aunque en ambos casos no había hostilidades. El choque era tranquilo, demasiado manso para dos equipos que cuentan con un abundante y variado arsenal ofensivo. Poco a poco, el partido entró en una fase donde nadie daba un paso, pero en los últimos diez minutos del primer acto comenzaron a retumbar los tambores de guerra, como si la primera media hora apenas hubiera servido para nada.

El primero en decir presente fue Luis Fabiano en el minuto 38. El brasileño se la acomodó en la frontal, acolchado a la izquierda, y puso de rosca un balón con marchamo de gol que se fue por muy poco. Era un primer aviso. Tres minutos más tarde la cosa fue a mayores. Dabo la puso al área desde el carril diestro, Perotti la bajó bien con el pecho y Negredo la enganchó con la zurda de empalme colosal, batiendo a un indefenso De Gea. El Sevilla se adelantaba y olía la sangre de un Atlético que pensaba se arrastraba malherido al descanso. Era el momento de poner tierra de por medio y así lo entendieron los andaluces, que aprovecharon la debilidad circunstancial atlética y rozaron el segundo, cuando una contra iniciada por Perotti acabó en pase de Navas que Luis Fabiano no acertó a rematar con certeza en el área chica. Lo que es el fútbol, de rozar al segundo, en la siguiente jugada Javi Varas salvó el empate, ante el Kun Agüero a bocajarro, tras internada en solitario de Forlán por la izquierda, culminando así un final de primer tiempo trepidante.

El remate postrero del Kun Agüero constituía un mensaje evidente: por mal que estén, los colchoneros tienen futbolistas de primer orden que al mínimo despiste te la montan. Y así fue, porque prácticamente en el inicio de la reanudación Koke remató un balón largo que se paseo ante Varas y entró en la red. El empate era un jarro de agua helada para un Sevilla que aún así no se descompuso, aprovechando la profundidad en el costado derecho de Navas, que en los seis primeros minutos del segundo acto ya había mandado al área chica tres balones claros. El palaciego está cada día más cerca de su nivel. El partido estaba abierto, era un golpe a golpe repleto de emoción, que de nuevo tomó color visitante cuando una gran contra iniciada por un inteligente toque de cabeza de Negredo, lo condujo Perotti, que cambió el cuero a la derecha para que Navas se la dejara atrás a Rakitic, ajustando el croata con una precisión extrema al palo derecho de De Gea.

El gol del Sevilla debía ser suficiente, porque el Atlético otra vez nadaba contracorriente, naufragando. Los nervios se mascaban, pero de nuevo por la derecha, esta vez Reyes, le ganó la espalda a la defensa e hizo las tablas a 15 minutos del final. El último tramo del encuentro fue una locura. Una cesión absurda producida por una duda de la defensa nervionense ante los aparentes gestos dolorosos de un jugador local en el césped pudo acabar en tragedia si no es porque Varas dio una exhibición de reflejos con los pies ante la picaresca de Thiago y Agüero. Esa jugada tan llena de precipitaciones y emoción sintetizaba en cierto modo la cara de un choque que se había convertido ya en una auténtica ruleta rusa donde cada equipo disponía de su turno para intentar tumbar al rival. En ese desconcierto Fazio y Escudé, sobre todo el argentino, se mostraban colosales.

Y el Sevilla fue el que disparó el último, concretamente Negredo, que completó un partido enorme. El madrileño se inventó un trallazo lejano que se estampó con el larguero, con De Gea ya batido, cayendo luego Capel en la búsqueda del rechace con Ujfalusi echándole el aliento, en lo que a todas luces parece penalti clarísimo que Mateu Lahoz no quiso ver, pues bien situado estaba desde luego para señarlarlo... Lástima, porque ahí pudo haber estado un triunfo que el Sevilla tuvo hasta en dos ocasiones en sus manos pero que no supo conservar por sus concesiones atrás.

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Europa League: FC Porto 0-1 Sevilla FC

El Sevilla ganó en Do Dragao pero cayó eliminado, de pie, pero eliminado, tras una gran segunda parte, en la que sin embargo le faltó un gol para pasar a octavos de final. No pudo ser, aunque no porque no lo intentaran los hispalenses, que cuajaron una recta final del choque encomiable y en varias ocasiones rozaron el segundo sin suerte, el factor que, sin duda, ha desequilibrado en cierto modo una eliminatoria en la que a los goles hubo igualdad y a los puntos el Sevilla fue superior. La fortuna, tal vez la del campeón, se alió con los lusos, aunque en lo moral, eso es obvio, el equipo que dirige Gregorio Manzano no se puede sentir derrotado en ninguno de los casos.

No queda otra que sentirse castigado tras el choque de esta tarde, porque el Sevilla se va fuera con la sensación de no ser inferior, para nada, al líder de la liga portuguesa. Pero en el fútbol goles son amores, es la única verdad, y a los hispalenses le faltó uno. Pudo ser al principio, en el minuto dos, pero Kanouté erró y el choque, que pintaba bien, entró en barrena, con el Oporto más protagonista que los nervionenses, aunque sin inquietar más de la cuenta a un Javi Varas que se licenció en Europa con un partidazo con mayúsculas.

La primera parte del Sevilla no fue buena, porque en ningún momento se sintió cómodo. La partida en el centro del campo la ganaban de calle los locales, con el trivote formado por Fernando, que cuando tocaba defender se sumaba con una eficacia tremenda a la línea de cuatro, Moutinho y Belluschi. Era obvio que había que darle un giro al asunto en el segundo acto y Manzano lo entendió sin duda así, dando entrada a Medel. La bravura del chileno es un valor añadido innegable en un equipo que con él en el campo siempre suma un punto.

El segundo tiempo fue otra historia. El Sevilla hizo suyo el centro del campo y en defensa, con un Fazio magnífico que va a más, el equipo mostraba la contundencia necesaria para dar un pasito más hacia delante, con el cambio de Luis Fabiano por Sergio Sánchez, dejando Manzano una línea de tres atrás, con el argentino escoltado por Alexis y Fernando Navarro. Al equipo, que estaba mejor que en el primer acto, le faltaba un gol para creérselo, que llegó a 18 del final, con una sensacional acción de Negredo, asistencia incluida, que definió con disparo cruzado, intratable, Luis Fabiano.

El Sevilla podía, el Sevilla creía con más fe que nunca, porque tiempo por delante sobraba para culminar la machada. La inmediata expulsión de Pereira puso las cosas aún más de cara. Había que machacar al Oporto y los andaluces jugaban para ello, con los portugueses contra las cuerdas. Ni siquiera la doble amarilla de Alexis en el 78 amedentró a los visitantes. Kanouté remató mal un córner claro con Luis Fabiano llegando desde atrás, pero la más clara llegó a cinco del final cuando Navas entrando por la derecha, con Perotti totalmente solo, puso el balón demasiado largo sin que el argentino pudiera hacer nada para rematarlo, ya con el meta vendido.

El efusivo empuje sevillista, que acabó jugando con cuatro delanteros en el campo, pues Rodri entró en el tramo final, era sostenido bajo palos por un Javi Varas excepcional. El meta de Pino Montano deshizo cuantas ocasiones tuvieron Hulk y compañía, que no guardarán de él buen recuerdo, eso seguro. El reloj avanzaba al 90 y el choque se convirtió en su último tramo en un auténtico correcalles con muchas imprecisiones fruto del choque entre la voluntad y la impotencia. El Sevilla murió con todo, a pecho descubierto, dejando el alma sobre el tapete de un estadio que explotó de júbilo con el final del encuentro, sintiendo verdadero alivio tras el pitido final de Howard Webb. La victoria fue corta, en un auténtico partidazo en la que otra vez la imagen no correspondió con lo que reflejaba el marcador al final del choque, aunque las imágenes, por bellas que sean, no sirvan más que para tener esperanza en lo venidero, que, dicho sea de paso, no es poco.

Alineación FC Porto: Helton; Fucile, Rolando, Otamendi, Álvaro Pereira; Fernando, Belluschi, Joao Moutinho (Sapunaru, 74), Varela (Maicon, 85); Falcao (Guarín, 74) y Hulk.
Alineación Sevilla FC: Javi Varas; Sergio Sánchez (Luis Fabiano, 55), Alexis, Fazio, Fernando Navarro; Navas, Zokora (Medel, 46), Rakitic, Perotti (Rodri, 85); Kanouté y Negredo.
Goles: 0-1: Min. 70, Luis Fabiano.

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Liga: Sevilla1-0 Hércules

Del sur al norte, del este al oeste. El Sevilla continúa con sus volantazos entre partido y partido en busca de alguna señal en el camino que muestre la salida de esa caverna tenebrosa en la que se anda sumido. Así andan las cosas cuando se cumple una vuelta de la llegada de Gregorio Manzano al banquillo. Fue tras el partido en el Rico Pérez cuando a José María del Nido se le agotó la paciencia con Antonio Álvarez. Entonces el equipo ocupaba la séptima plaza. La misma que tras el triunfo ante el Hércules, pero con el objetivo de la Champions mucho más lejos.

Si en números la cosa va por el mismo camino, en cuanto a juego el asunto no presenta demasiada mejora. El estilo o el sello Manzano aún no se aprecia. Más allá de que el Sevilla es un equipo loco, que le van los partidos con rumba y con lagunas defensivas, de patrón nada de nada.

Ante los alicantinos tocó el equipo directo. Toda la elaboración y la cocina de la noche ante el Oporto se quedaron en el baúl de los disfraces. El portero Javi Varas ponía el balón en el cielo para que Negredo y Luis Fabiano buscaran en el salto iniciar la jugada de ataque. Medel y Rakitic vieron durante la primera parte una exhibición de maniobras aéreas sin que participaran lo más mínimo en el juego. Navas y Capel sólo rebañaron en la banda las migajas que dejaba la estrategia.

Negredo fue el que más disfrutó en este tramo del encuentro. Ganó casi todo lo que saltó por arriba y cuando bajó la pelota, tuvo claridad para llegar hasta portería. Un magnífico lanzamiento con el exterior se estrelló en el larguero de Calatayud. El madrileño saca la cabeza en esta racha tan irregular de su equipo. Quizá mereció algún minuto más en partidos importantes en los que sólo apareció a última hora.

Con tanto globo por el aire, fue el Hércules el que tuvo más posesión, pero insípida e incolora. Los números de los de Esteban fuera de casa son aterradores. Desde octubre no marca un gol. La proeza del Camp Nou y se acabó. El Pizjuán asistió a una demostración que explica los paupérrimos números de los levantinos lejos de su estadio. Manejó, pero sin aproximarse con la mínima inquietud en el área sevillista. La receta para los de Nervión pedía justo eso: un visitante medroso que no sacara mucho los pies del tiesto en momentos de tanta incertidumbre.

Mientras, el Sevilla a lo suyo. Saque largo para la cabeza de los delanteros. En uno de tantos, el balón llegó a Negredo que con el pecho le dejó el gol a punto de caramelo para Rakitic. Ahí se decidió el partido. Ni los locales mejoraron mucho más ni el Hércules salió de esa tibieza tan acusada. Sólo algunas acciones del delantero vallecano del Sevilla animaron una tarde de lo más anodina.

Hasta el primer minuto de descuento no se percibió esa sensación de agobio a la que está obligado un equipo que pierde por sólo un gol. Balones al área y algún córner. Muy pocas veces hubo tanta distancia en un 1-0.

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Liga: Deportivo 3-3 Sevilla

La primera mitad empezó con dominio deportivista y con un Sevilla inactivo. Los visitantes parecían no haberse bajado del autobús, los de Lotina creaban, llegaban con peligro y creaban ocasiones a la espalda del lateral izquierdo, Dabo.

Míchel, cedido por el Valencia, volvía al equipo tras su lesión y lo hacía como titular. No desentonó, puede ser un "gran refuerzo" para el Dépor para esta segunda vuelta. Adrián se ofreció, movilidad continua. Los laterales, Manuel Pablo y Laure, cuajaron un buen partido con continuas subidas en ataque y llevando peligro desde la banda.

En los primeros 45 minutos, el Dépor tenía el partido donde quería. El juego se realizaba lejos de las áreas y mientras el Sevilla ofrecía su peor versión, Lassad adelantaba con un golazo a los locales ante la pasividad de Fazio a la hora de defender. Fin de la primera mitad.

En la segunda mitad, y con la expulsión de Palop en el 57', el Dépor aumentó la distancia en el marcador al empujar Lassad un balón servido por Adrián, asistido de forma asombrosa por Manuel Pablo. Partido loco, al minuto el Sevilla recortó distancias con gol de Negredo. Después de una serie de rebotes, de incertidumbre en la zaga herculina, Negredo aprovechó un balón suelto en el área para poner el 2-1 en el marcador. Después de un dudoso gol anulado al Dépor por fuera de juego, en el 74', un mal rechace de Aranzubía era aprovechado por Escudé para poner el 2-2 en la contienda.

Comenzó a ser el partido un tira y afloja, un partido de "correcalles" donde el mediocampo casi desapareció y donde el partido se jugaba en las dos áreas.

Poco después, minuto 79', cuando el Dépor intentaba recomponerse e ir a por la victoria. Negredo metió un gol de killer, y adelantó a los hispalenses. Locura sevillista que veían como un partido en el que no habían demostrado nada se les ponía muy a favor, restando 10 minutos. Puñalada a los intereses deportivistas que veían como un partido ganado estaba cerca de ser perdido, como por falta de ambición el Sevilla tiró de casta y fortuna para dar la vuelta al marcador. Era el 2-3.

Recta final del partido, más polémica. Minuto 88' en el que Laure consigue el empate, el linier levanta el banderín mientras el árbitro concede gol. Los jugadores sevillistas se comían al asistente. A partir de ahí, se acabó el partido. Intensidad, lucha cuerpo a cuerpo y golpes. Empate final que sabe a poco.



Ficha técnica

Deportivo de la Coruña: Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ze Castro (Valerón, min. 80), Manuel Pablo; Rubén Pérez, Antonio Tomás (Juca, min. 27); Michel (Juan Domínguez, min. 56), Lassad y Adrián.

Sevilla FC: Palop; Cáceres, Alexis, Escudé, Dabo; Alfaro (Acosta, min. 53), Fazio (Zokora, min. 76), Renato, Capel (Javi Varas, min. 58); Luis Fabiano y Negredo.

Goles: 1-0, min. 14, Lassad; 2-0, min. 61, Lassad; 2-1, min. 62, Negredo; 2-2, min. 73, Escudé; 2-3, min. 78, Negredo; 3-3, min. 88, Laure.

Los mejores: Lassad y Negredo.

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Kanouté, Luis Fabiano y Negredo se reparten 39 goles

El acreditado trío de delanteros del Sevilla está a un gol de sumar los cuarenta esta campaña entre todas las competiciones. Con los tres que anotó Luis Fabiano el sábado ya superaba la decena en su sexta temporada como sevillista e igualaba los ocho que lleva acumulados Kanouté en lo que va de Liga. Los roles goleadores están bastante repartidos este curso entre los dos delanteros llegados en el verano de 2005y Álvaro Negredo, que ya suma una docena (6 en Liga, 5 en Copa y 1 en Liga Europa) entre las tres competiciones en las que sigue inmerso el equipo.

El delantero vallecano es el que en más partidos está interviniendo (ha disputado un total de 33 y no ha faltado en ninguna jornada de Liga), pero no el que acumula más minutos, pues en esta faceta, como en la anotadora, lo supera Frederic Kanouté. El ex jugador del Tottenham es además el que mejor promedio anotador presenta de los tres delanteros habituales que está rotando Manzano, pues ha conseguido cantar gol cada 112 minutos, frente a los 139 del ariete fichado del Real Madrid y los 143 del llegado del Oporto.

Kanouté, con sus 16 goles, ya ha superado los que anotó en su primera campaña (14) y los que firmó el pasado curso (15), aunque aún está lejos de llegar a los 30 que marcó en la campaña 2006-2007. Más cerca de superarse lo tiene Álvaro Negredo, que en su estreno como sevillista se quedó en unos discretos 14 goles (11 de ellos en Liga). En el caso de Luis Fabiano tendría que repetir varias veces su actuación ante el Levante para acercarse a los 32 que firmó en la 2007-2008.

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[Copa del Rey] Sevilla FC 1-0 Real Madrid

El Real Madrid, gracias a un tanto del francés Karim Benzema en la primera parte, ve más cerca la final de la Copa del Rey, un título que se le resiste desde hace diecisiete años y para el que ha dado un paso importante ante un Sevilla muy atenazado y con pocos recursos ofensivos.

Se notó que el entrenador madridista, José Mourinho, tenía bien claro que la semifinal no se acababa en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y que había otros noventa minutos como mínimo que jugar la próxima semana en el Santiago Bernabéu.

El técnico portugués sacrificó en el lateral izquierdo al brasileño Marcelo Vieira para dar entrada a un más defensivo Álvaro Arbeloa con la intención de parar las incursiones de Jesús Navas, y además formó con una línea de tres centrocampistas con la presencia del francés Lass Diarrá en sustitución del argentino Ángel Di María.

El Sevilla, por su parte, salió con todo y con ganas de sorprender, sobre todo con las incursiones de Navas por la derecha, por donde llegaron los primeros problemas para los visitantes, aunque el Madrid, con superioridad en el centro del campo, también puso en apuros a la defensa local.

Una entrada de Lass a Sergio Sánchez lesionó al defensa y obligó a que fuera sustituido por el uruguayo Martín Cáceres instantes antes de que el francés Karim Benzema, en una muy buena jugada personal, superara a Andrés Palop en su salida y lograra el 0-1.

El tanto no hizo más que redoblar la confianza madridista ante un rival que se perdió, con un juego demasiado lento y previsible, en intentar superar la presión de los visitantes, pese a que el brasileño Luis Fabiano tuvo el empate en la cabeza tras un tiro de esquian ejecutado por el marfileño Ndri Romaric.

En la última fase del primer tiempo los de Gregorio Manzano encontraron algunos huecos, casi siempre por la derecha, pero la defensa adversaria no se descompuso e Iker Casillas no tuvo que intervenir demasiado.

La polémica llegó segundos antes de que Undiano Mallenco pitase la conclusión de la primera parte, cuando Luis Fabiano se quedó con el balón solo ante el meta madrileño, al que superó en su salida y remató raso para que Raúl Albiol despejase sobre la raya de gol.

Los sevillistas y la grada cantaron gol, pero el colegiado navarro, en comunicación con uno de sus asistentes, apreció que el balón no había traspasado la línea ante la airada protesta local.

El Real Madrid intentó sobreponerse del susto en la segunda parte y mantuvo su orden táctico con un incombustible Lass, que le dio vida al ataque de su equipo.

El Sevilla sufrió otro contratiempo con la lesión a las primeras de cambio de su organizador Romaric, pero el Madrid desperdició algunas ocasiones para incrementar su ventaja y eso le dio algo de vida a la formación hispalense en busca del empate, aunque sin claridad para crear verdadero peligro.

El partido se rompió en la fase final porque los locales descuidaron todas las marcas y los visitantes siguieron con claras oportunidades de dejar ya sentenciada la eliminatoria, aunque el 0-1 es renta más que suficiente para hacerla buena en su campo.

Luego del silbatazo final, el guardameta merengue, Iker Casillas, fue impactado por un proyectil que voló desde las gradas del Sánchez Pizjuán, sin ocasionar mucho daño al meta del Madrid.

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Liga: Sevilla 4-1 Levante

No se preveía tan clara esta goleada final. Al menos a priori. Hace un tiempo cualquier aficionado al fútbol con ganas de apostar no hubiese dudado en acercar sus cuartos al bando sevillista. Pero en esta temporada no existe lógica entre los locales que, como titulábamos en la previa, logran convertir cada enfrentamiento propio en una auténtica ruleta (rusa).

El Sevilla se ha acostumbrado a vivir en la inquietud. Ha hecho de la incertidumbre una filosofía de vida. Victoria para hoy, dudas para el mañana. Lo positivo es que se ha encallecido en los partidos ásperos y anubarrados. Y eso que en el de este sábado, debido a la tan vespertina hora de la cita, el sol todavía se asomó en los primeros minutos por el Aljarafe.

Con el objetivo de hacer explotar la apocada retaguardia granota, Manzano puso en liza a su línea atacante de lujo (a excepción de Kanouté) con Perotti en el perfil zurdo, un recuperado Navas (deberá confirmarlo) por la diestra y una pareja atacante que va a más: Negredo y Luis Fabiano.

Los de Manzano abandonaron por un día sus dudas con un gol a la media hora de Luis Fabiano, que ha vuelto a la veintena, otro de Escudé en el 40' a la salida de un córner y otros dos de 'O Fabuloso'. Los cuatro tantos bien valieron para sumar tres importantes puntos ante un Levante pusilánime.

Así son los de Nervión, capaces de lo peor y, algunas veces, de lo mejor. Una especie de Atlético de Madrid 'a la andaluza'. Los hispalenses desconectaron a su rival mostrando -esta vez- su cara más afable, con una defensa notable y una efectividad preponderante.

Al Levante le faltó fe, esa que ha ido perdiendo con los errores arbitrales de las jornadas precedentes. Los valencianos se mostraron faltos de ritmo. Su mediocampo se agujereó lo que propició que el agua ahogara con mayor rapidez a sus compañeros de la defensa. Así llegaría un penalti (incomprensible) de Javi Venta sobre Navarro que supuso la puntilla justo antes del entreacto. Únicamente Pallardó parecía enchufado. Aportó pegamento, criterio y coherencia a una zona en la que la excelencia brilla por su ausencia.

Mal planteamiento granota
Se equivocó Luis García (que mandaba con el walkie desde la grada), al plantear un dibujo táctico cuadrilátero que no supo cortocircuitar las entradas a su patio trasero. El Sevilla lo aprovechó con un Jesús Navas que encontró el callejón idóneo para ejecutar sus trastadas. Llevaba meses aguardando este momento. Había vuelto de forma física pero ahora también parece acompañarle su espíritu y sus ganas de incordiar. Dicen que Marcelo ya no gasta tantas bromas como antes.

Ni si quiera con el gol tempranero (minuto 57') de Xisco pareció reaccionar el Levante. Tampoco les dejó Luis Fabiano que, cuando los visitantes andaban buscando alternativas, se adjudicaría un 'hat-trick' (el primero que hace en Liga) tras un zapatazo desde la frontal. Aquel gol iguala la marca de Domenech (70 goles) y le sitúa como el sexto máximo goleador de la historia de los hispalenses en Liga.

La victoria final, además de dar un respiro en la competición doméstica, sirve para planificar con calma la próxima cita. El miércoles aterrizarán Mourinho y compañía en Sevilla con la intención de robar (o renovar) la corona copera. Pero esa será otra historia. Mientras tanto, la distancia con los objetivos naturales (Champions League) en Liga sigue siendo sideral. Queda mucho torneo, sí, pero, como dijo Manzano, no existe una tercera vuelta para enmendar los errores de la primera

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Copa del Rey: Sevilla FC 3-0 Villarreal CF

Las revoluciones por lo general cuestan sangre y trastornan el orden establecido, descuadran a los que la sufren, incluso desconcierta a los que ven el panorama desde fuera y no saben a qué atenerse. Esta noche hubo mucho de eso. Manzano buscó cambiar y vaya si lo logró, porque el Sevilla saltó al campo con una disposición táctica inaudita en su versión moderna, fijada en la cal de los extremos. Pero no, no hubo extremos, pues el equipo sacó una defensa de cinco, con Cáceres y Dabo de carrileros, tres mediocentros, Kanouté de enganche y Negredo arriba. El once de Manzano descolocó a un Villarreal que en el minuto 90 no sabía lo que había pasado. Desde la sorpresa, el Sevilla se comió a los amarillos y se dio una fiesta, con un esclarecedor 3-0, que la afición necesitaba y que ahora tiene que prolongarse en el tiempo.

Da para mucho análisis el choque de este martes. Manzano de un plumazo se cargó un topicazo del fútbol, tal como que el que sale con muchos defensas renuncia al ataque. Porque pese a la línea de cinco que dispuso el jiennense, el Sevilla atacó con una continuidad y claridad pocas veces vista esta campaña. El Villarreal, que cocina el juego con sumo gusto y criterio, se vio muy sorprendido por las circunstancias. Porque los castellonenses nunca se sintieron cómodos ante una defensa muy poblada, en la que Sergio Sánchez dio la de cal, con un gran marcaje a Rossi. El catalán estuvo escoltado por Navarro y Alexis, mientras que Cáceres corrió la banda diestra y Dabo la izquierda. Eso, unido al trivote, dio la consistencia deseada al centro del campo, porque los medios estaban juntos y Zokora daba ese plus de intensidad que se requiere para presionar al contrario, sin tener que mirar tanto atrás. El rival, se puede decir así, quedó desconectado.

Pero el fútbol tiene mucho de arbitrario. Porque con un 4-4-2 el Sevilla también jugó excepcionales minutos ante el Espanyol pero el gol le fue esquivo. Sin embargo, ante el Villarreal en el minuto seis los de Manzano ya ganaban 1-0, gracias a una buena acción de Negredo que culminó Renato. Esta vez sí, acompañó la suerte que tienen los campeones. El comienzo del Sevilla fue magnífico, porque la superioridad en la divisoria era evidente. Romaric se movía a sus anchas, Zokora y Renato abrían espacios y Kanouté apoyaba, de modo que los rondos se sucedían y los olés daban colorido a un Sánchez Pizjuán que sonreía con justicia.

No obstante, pese a la superioridad local, lo cierto es que el Villarreal también tuvo sus ocasiones en el primer periodo. Varas salvó ante Rossi y un cabezazo de Gonzalo se estrelló al larguero, por lo que al descanso tampoco se podía cantar victoria, por más que las sensaciones fueran excepcionales. La incertidumbre que había la resolvió en la reanudación Romaric en dos saques de esquina consecutivos. En el primero el marfileño se la puso en la cabeza a Kanouté y dos minutos después hizo lo propio con Alexis. Nervión se vino abajo y Romaric, que dio otra nueva exhibición en esta Copa que lleva su sello, comenzó a bailar.

Con el baile de Romaric, danzó todo el Sevilla. Hubo momentos de fútbol verdaderamente brillantes bajo la batuta del africano y si no hubo cuarto fue por la falta de tino en los metros finales. El Villarreal contempló todo ese caudal de fútbol alegre y vistoso con la impotencia del que ya se daba perdedor. El Sevilla encontró una de las mejores imágenes de la temporada justamente desde las antípodas de su sello futbolístico. Manzano llamó esta noche mentiroso al fútbol, rompió clichés y logró un importantísimo golpe de efecto que deja al Sevilla con un aire nuevo. No quiere decir que ahora haya que abrazar el 5-3-2 por regla general, simplemente es otro de los muchos sistemas que entran en la versatilidad de esta plantilla.

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Liga: Sevilla FC 1-2 RCD Espanyol

El Sevilla tuvo un inicio muy bueno, con mucho fútbol y ocasiones, pero sin clarividencia ninguna. El Espanyol, todo lo contrario, fue tremendamente eficaz

Al Sevilla se le han escapado tres puntos del Ramón Sánchez Pizjuán en una noche esquiva que le aleja inevitablemente del objetivo. Queda toda una vuelta por delante y hay aún mucha tela por cortar, pero resulta innegable que ganar al Espanyol entraba todos los cálculos en torno a una remontada. Y fue, a diferencia de en otras ocasiones en esta campaña, una derrota totalmente inmerecida, porque el equipo de Manzano hizo una excepcional primera parte, dispuso de un gran ramillete de oportunidades y ante la falta de tino se vio sorprendido por la inclemencia de un Espanyol que fue tremendamente eficaz, marcando el primer tanto en el minuto 40, en la que fue, curiosamente, su primera oportunidad.

Duele la derrota, sin duda, porque el Sevilla hilvanó unos muy buenos minutos en el primer acto, por momentos acorralando a un Espanyol muy bien plantado que por momentos no sabía por donde le llovían los golpes. Bajo el acertado criterio de Romaric y con un Kanouté muy colaborador entre líneas, los locales, que entraban indistintamente por ambas bandas, tuvieron una barbaridad de ocasiones. Luis Fabiano con la testa, Alexis igual, Navas a placer, Kanouté también cerca con la cabeza... Parecía que el gol iba a llegar de un momento a otro, porque los hispalenses jugaban bien y con paciencia, con muchas triangulaciones, enganchando a la grada... Pero en el minuto 41 llegó el varapalo. Jugada que no presentaba peligro, balón que de buenas a primeras le queda franco a Callejón y gol de los periquitos.

No merecía para nada el Sevilla irse al intermedio derrotado, pero en el fútbol lo que vale son los goles y resultaba increíble que hubiera errado tanto en los metros finales, precisamente cuando venía de varios choques en los que ha estado soberbio ante el arco rival. En la reanudación, tal y como se esperaba, el choque perdió en celeridad y se tornó más antipático, porque el Espanyol reforzó el centro del campo e intentó interrumpir el juego constantemente. Aún así el Sevilla, aunque no tan ligero en ideas como en el primer acto, tuvo otro buen número de ocasiones que se fueron al limbo, casi siempre por el acierto de Kameni, portero que está tomando por costumbre exhibirse cada vez que pisa el Sánchez Pizjuán. Luis Fabiano de cabeza y también solo en el área, dándose media vuelta, Kanouté otra vez de cabeza, pases de Navas y Kanouté inyectados de veneno que no se cazaban por poco... Nada salía y el avanzar del reloj lo único que generaba era desesperación, que se transformó en certera desesperanza cuando a diez del final Callejón hizo el segundo, en otra de las contadas ocasiones de su equipo.

Con el segundo de los barceloneses se acabó la historia, por más que Negredo lograra acortar distancias y prolongar la vida de un equipo que dejó de respirar mucho antes. Se consumó así un traspié doloroso, porque el Sevilla tuvo unos momentos muy buenos de fútbol, perdonó lo que no se puede perdonar y luego lo pagó de forma cruel. El fútbol fue duro, muy duro, con un equipo que perdió el choque en dos desgraciadas accciones puntuales, que hubieran sido mucho menos aparatosas si en la primera media hora los de Manzano no hubieran mostrado tanta contemplación con el rival.

Alineación Sevilla FC: Javi Varas; Martín Cáceres, Alexis, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Zokora (Alfaro, minuto 85), Romaric, Diego Perotti (Diego Capel, minuto 63); Kanouté y Luis Fabiano (Negredo, minuto 71).
Alineación RCD Espanyol: Kameni; Chica, Forlín (Amat, minuto 46), Víctor Ruiz, Dídac; Baena, Javi Márquez (Duscher, minuto 61); Luis García, Verdú, Callejón; y Álvaro Vázquez (Alonso, minuto 85).
Goles : 0-1, minuto 41: Callejón. 0-2, minuto 77: Callejón. 1-2, minuto 91: Negredo.


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Copa del Rey: Villarreal CF 3-3 Sevilla FC

CRÓNICA VILLARREAL-SEVILLA 13/01/11 from www.sevillafc.es on Vimeo.



Competición : Copa del Rey
Alineación Villarreal CF: Juan Carlos (Diego López, minuto 45), Mario, Musacchio, Catalá, Capdevila, Matilla (Gonzalo, minuto 71), Borja Valero, Cani, Cazorla, Rubén y Rossi.
Alineación Sevilla FC: Javi Varas, Dabo, Alexis, Escudé, Fernando Navarro, Zokora, Romaric, Jesús Navas (Lautaro Acosta, minuto 84), Diego Perotti (Kanouté, minuto 70), Diego Capel y Negredo (Cigarini, minuto 89).
Goles: 1-0, minuto 23: Cani. 2-0, minuto 29: Rossi. 2-1, minuto 39: Negredo. 3-1, minuto 55: Rubén. 3-2, minuto 60: Negredo. 3-3, minuto 88: Alexis.

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Liga: R. Sociedad 2-3 Sevilla

Negredo inventa una remontada

Negredo es una cuchilla. Es un delantero sin ángulos muertos. Cada vez que se asocia con la pelota, ya ha dibujado en su cabeza lo que tiene previsto hacer con ella. El vallecano es mucho más que una máquina rematadora. Su catálogo está por abrir. Hay tanto futbolista dentro que por el momento sólo se ha descubierto una ínfima parte de su universo. Sin marcar, ha definido el partido con su maravillosa clarividencia.

Manzano ha recurrido a él con urgencia cuando el Sevilla era incapaz de remodelar una noche rota en cuatro trozos por los inexplicables errores de su defensa. El delantero ha atendido la emergencia con una eficacia apabullante. Ha resultado tan eficaz como la vara de Moisés cuando abrió en dos mitades el mar Rojo. Le han bastado un par de minutos en el campo para asfaltar un camino que minutos antes era de piedras.

El encuentro tuvo demasiados virajes bruscos. Retrató a dos equipos con la inquietud que dan las derrotas. Ninguno fue capaz de imponer gobierno. La noche comenzó con una calma total. Nada de brisa en ninguna de las dos áreas. La Real empezó con esa querencia al balón por alto. Martín Lasarte coreografiaba desde el banquillo de la Real Sociedad la danza de la pausa, del balón rasante. Salvo Xabi Prieto y Zurutuza, el resto de su cuadro de baile había optado por el globo aerostático, por pelotas de alta montaña en busca del alpinista Joseba Llorente. La desobediencia le regaló dos goles a los donostiarras en colaboración con la desquiciante defensa del Sevilla.

El galimatías de Manzano por encontrar un cuarteto defensivo que le asegure cierta tranquilidad sigue sin resolverse con el paso de las jornadas. Ni Dabo, ni Konko son fiables en la derecha, así que prueba con Cáceres. Pero si el uruguayo pasa el lateral, deja en el centro a Alexis y Escudé que habitan en una torre de babel indescifrable cada vez que son alineados juntos. El navajazo de Squillaci con su fuga al Arsenal todavía gotea sangre. De nada sirve que el Sevilla controle el partido, llegue con más frecuencia a la portería contraria. Una sonata de despejes suavitos y una patada a seguir de 50 metros a Llorente entre la irreconciliable pareja de centrales desperdician el buen trabajo de medio campo hacia delante.

Dos goles en tres minutos

La Real se adelantó por un balón al que Cáceres hizo intención de ir, pero dejó botar junto a la línea de fondo. El despiste lo inmortalizó en gol Rivas con un buen lanzamiento pegado al palo. En un chasquido, el Sevilla arregló el roto. Luis Fabiano y Kanouté renovaron su prolongada alianza en un saque de esquina.

Fue el mejor momento de los visitantes. Perotti y Navas ensancharon el campo. Eso siempre es mala noticias para el rival.

Bastó un balonazo a Llorente para dejar otra vez sin respuesta a Escudé y Alexis. Palop tampoco anduvo fino en la salida. El trío sevillista hizo lo apropiado para facilitar el gol del solitario delantero justo antes del descanso.

Los donostiarras se habían currado la ventaja. Era mínima, eso sí. Los de Lasarte se echaron atrás sin que pasara por demasiados apuros hasta que apareció el hombre de la velada. Negredo acunó en banda un balón para que Perotti fabricara un córner. Tocó el balón en el saque de esquina para el empate de Luis Fabiano. Al siguiente ataque, encontró el desmarque de Kanouté para cumplir su misión.

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Liga: Sevilla FC 1-0 Osasuna

El Sevilla suma los tres puntos ante Osasuna pese a su horrible segunda mitad y pone punto final a la racha de cinco derrotas. Jesús Navas demostró que el equipo con él es otra cosa.

Suspiro de alivio para el Sevilla. El conjunto de Gregorio Manzano truncó, por fin, la pésima racha de cinco derrotas consecutivas en la Liga y se anotó el primer triunfo desde que venciera, hace ya mucho tiempo, en La Romareda al Zaragoza. Osasuna fue la víctima en un litigio en el que hay que quedarse con el fin, jamás con el método utilizado para alcanzarlo. Porque la verdad es que los sevillistas, particularmente en un segundo periodo horripilante, se alzaron con los tres puntos en juego con propuestas propias de un equipo menor.

Es verdad que las grandes rachas de victorias arrancan, muchas veces, en un partido tan deslucido como el de ayer, sobre todo porque llegan después de un periodo de desconfianza que es capaz de agarrotar las piernas del futbolista más desinhibido, pero a este Sevilla cabe exigirle mucho más para que llegue a los objetivos que se marcan desde su cúpula rectora. No es posible el descontrol que existió en la segunda mitad, cuando el marcador estaba a favor de los blancos y enfrente se ubicaba un rival carente del mínimo nivel exigible para jugar en esta Primera División.

Sin embargo, el Sevilla, como tantas y tantas veces, fue incapaz de sacar provecho de que las cosas se le habían puesto a favor para sentirse seguro. Los blancos fueron un canto a la desesperanza en ese largo tramo del encuentro, precisamente cuando debería haber sucedido lo contrario. A ver: los manuales futbolísticos, tan cargados de tópicos siempre, dictaminan que cuando un equipo va ganando, y sobre todo si es ante un rival inferior, debe aprovecharse de los riesgos que corra éste para sacar salidas a la contra, para llegar más fácil hasta la portería rival. Ja, ja, el Sevilla no lo hizo prácticamente ninguna vez, todo lo más en una jugada que acabó con un disparo alto de Renato y ya marcaba el cronómetro el minuto 82 en ese momento.

¿Quiere esto decir que los hombres de Manzano no lo hacían para tener el control del balón y no correr riesgos de perderlo? Tampoco, ni muchísimo menos. La pelota siempre estaba en poder de un Osasuna que, cierto, era incapaz de administrarla con cierto decoro. Todo era, entre otras cosas, la consecuencia de ver a Romaric, el supuesto organizador, sudar a chorros, que eso no se le niega, con una incapacidad absoluta para ordenar a los suyos, para mover el balón a un lado a otro y ofrecerse para conducirlo y llevarlo hasta las zonas adecuadas. Al contrario, el marfileño transmitía que estaba al borde del desfallecimiento e incluso cayó en redondo cuando un balón rebotó en su cabeza. No fue el único, sin embargo, pues Negredo fue incapaz de bajar un balón aéreo para provocar la salida de los suyos, o al menos una falta que permitiera tomar un poco de aire. Para ser más exactos, lo hizo una vez y provocó un disparo cruzado de Kanoute.

Sí cabe reseñar, en pos de la justicia y de ser equilibrado, que los sevillistas sí defendieron muchísimo mejor en las jugadas a balón parado, ya que sólo concedieron un remate fácil, concretamente de Sergio, a pesar de los numerosos lanzamientos que tuvo Osasuna para intentarlo. Entre otras cosas, porque a Dabo tal vez se le olvidaron de explicarle que el equipo de Camacho sólo es capaz de marcar algún gol en la estrategia e hizo un buen puñado de faltas en las cercanías del área.

Hasta aquí el relato de las sensaciones negativas que se quedaron en la retina por el transcurrir de una segunda mitad que fue capaz de borrar, incluso, el prometedor arranque. Porque, de la mano de Jesús Navas, el Sevilla de Manzano tuvo diez minutos iniciales propios de otros tiempos mucho mejores. Fue algo así como el Sevilla de Juande Ramos, que llegaba una y otra vez hasta el área rival en ocasiones claras de peligro para el guardameta. La percusión fue constante en esa fase y parecía increíble que Ricardo no se dirigiera al fondo de sus mallas para recoger el balón.

La pelota llegaba rapidísima hasta Jesús Navas o, en su defecto, hacia la banda derecha para que desde allí también lanzase algún centro extraordinario Kanoute. Y, con idéntica velocidad, el centro hacia Negredo, particularmente Negredo, corría igual de raudo para que el madrileño, de haber estado acertado, hubiera podido incrementar su cifra realizadora en dos o tres unidades. Pero el delantero centro no tuvo su día más fino ni en los remates ni tampoco en los balones aéreos que peleó. El Sevilla había desaprovechado diez minutos pletóricos y a partir de ese momento ya iba a disminuir la producción ofensiva.

Seguía habiendo acercamientos, vía Jesús Navas, pero menos. Hasta que el palaciego metió un centro perfecto en la estrategia y Kanoute hizo el resto para ejercer de salvador. El Sevilla se ponía por delante y, a pesar de los pesares, fue capaz de mantener todo el botín a salvo. Un triunfo después de cinco derrotas siempre es una buena noticia, pero deberá hacerse bueno en el futuro porque lo que fue ayer...

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Copa del Rey: Sevilla 5-3 Málaga

El Sevilla pasó del 100 al cero y después volvió a sonreír en un partido ante el Málaga que demostró todas sus carencias y virtudes. Los blancos defenderán dos goles en la vuelta, pero nada es seguro con un equipo así.

Partido loco en el Ramón Sánchez-Pizjuán y ventaja para el Sevilla en este primer asalto de los octavos de final coperos. Los blancos irán a Málaga coincidiendo con los Reyes Magos con dos tantos de renta, aunque no pueden sentirse seguros para nada. ¿Por qué? Bien sencillo, las defensas, o los sistemas defensivos, de ambos equipos son horripilantes y ya quedó demostrado ayer que puede ocurrir cualquier cosa cuando se enfrenten estos dos equipos durante noventa minutos, o hasta 120 porque viendo lo que se presenció en la lluviosa noche sevillana quién puede asegurar siquiera que repetir un 5-3 en el electrónico sea imposible.

Sería una noticia muy desagradable para el Sevilla si así se produjera, pero con estos conceptos atrás todo es posible. Desgraciadamente para quienes sienten en nervionense es así, los suyos no tienen los más mínimos conceptos defensivos y el resultado es un sinvivir continuo para un Palop que seguro que busca la capilla más cercana cada vez que va a comenzar un partido para implorar clemencia a quien le profese la más mínima fe. Ora le toca a Luna no ser suficientemente fuerte ante Rondón, aunque con el agravante de que Diego Capel demuestra que no está hecho para realizar coberturas y rompe todos los fueras de juego del mundo; ora le llega el turno a Martín Cáceres para permitir mil caracoleos de Quincy, aunque también quepa preguntarse por dónde estaba Konko si todo sucedía en el extremo zurdo del Málaga y Escudé tiene que irse a esa cobertura para dejar abierta la línea de pase, y también por qué Luna se vuelve a despistar; ora llega otra vez Rondón con todas las comodidades por mucho que rozara un fuera de juego que tal vez pudiera romper el despistadísimo Konko, o por qué ningún zaguero se percata de la soledad de Quincy para rematar ante la inútil y tardía estirada de Palop...

Son las circunstancias puntuales de los tres goles, pero no fueron las únicas. El Sevilla se siente desprotegido desde el minuto 1 hasta el 93, 94 ó 95 dependiendo de cuánto prolongue el árbitro en cada partido. Es un problema de conceptos, de jugar con más hombres de ataque de los que deben salir. Dos delanteros fijos, con escasa movilidad para apoyar cuando no se tiene el balón; dos extremos puros, delanteros qué narices, incapaces de echar una manita a los dos únicos centrocampistas; y un medio centro, como Romaric, que algunas veces juega de delantero centro por mucho que los blancos deban agradecerle en este caso que así fuere. Si a esto se le suma que Zokora corre sin cesar, pero rara vez hace una cobertura a las bandas y que ayer partió Manzano con dos laterales a los que les gusta más subir que bajar, pues no es ilógico que el Sevilla encaje tres goles en casa ante uno de los colistas. Ya lo hizo frente a un Getafe en decadencia, entonces, o ante un Almería que también vivía por los sótanos de la tabla clasificatoria.

Es fácil, pues, relatar las carencias y seguro que Manzano se preguntará por dónde pueden surgir las soluciones. Eso va en su sueldo, que será bastante elevado, pero no hay más que ver a otros equipos para observar que los extremos puros, salvo que se goce de un Jesús Navas en plenitud, ya apenas existen, que son los laterales quienes se incorporan desde atrás para sorprender y los otros se dedican a ayudar; y que un delantero tiene que ser la referencia arriba para que otro ejecute la labor de engarzar las piezas. Claro que entonces tiene que haber un medio centro que haga coberturas a los dos laterales y centrocampistas que acompañen arriba, más que hombres anclados allí esperando la pelota. Por ahí, sin meterse uno a entrenador, se puede hallar el desequilibrio .

Lo triste, de cualquier manera, es que el relato de los defectos tenga que ocupar más espacio que el dedicado a destacar a un equipo que es capaz de meter cinco goles e incluso tuvo ocasiones para hacer algunos más. Afortunadamente para los hombres de Manzano, el Málaga defiende aún peor que ellos.

Eso hizo posible que en medio de la locura, después de irse al descanso con un 2-3 en contra, el Sevilla, Manzano, fuera capaz de recomponer aquello para anotarse un 5-3. Kanoute engarzando, aunque no marcara, Konko a la ducha para que Cáceres obligara a Alfaro a irse adentro y Rodri ofreciendo cosas, carreras, que los otros dos delanteros daban menos. A esto se le suma los regalos de Rubén y Malagueño y el Sevilla tendrá dos goles de renta en la vuelta en La Rosaleda, aunque bien haría en hallar la fórmula para sentirse más protegidos atrás.

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Liga: Real Madrid 1-0 Sevilla FC

Para ganar en el Santiago Bernabéu a un Madrid que todo lo que ha jugado esta campaña en su casa lo ha contado por victorias es imprescindible hacer un partido perfecto en todos los sentidos y fallar lo mínimo. El problema del Sevilla, pese al partido serio y bien planteado realizado, fue que erró más de la cuenta prolongando la vida de un Madrid que durante gran parte de la segunda parte tuvo a su merced, para ver como a 15 del final Di María hacía bueno aquello de que quien perdona demasiado lo acaba pagando. Merecieron mejor suerte los de Manzano, aunque en el fútbol, y ésa es la única verdad, todo se trata de una cuestión de eficacia.

El Sevilla salió al campo con una pareja arriba prácticamente inédita para Gregorio Manzano, formando Luis Fabiano y Negredo. Además, repitió con los marfileños en el doble pivote y con Konko en la diestra tras la lesión de Diego Perotti. En definitiva, un once de circunstancias para intentar salir al paso de los adversos contratiempos que deparan las lesiones. No por ello, sin embargo, el equipo salió desdibujado al césped del Bernabéu. Temían en Madrid la baja de Xabi Alonso y sin duda tenía mucho fundamento esa premonición, porque a los merengues desde el principio les costaba darle salida al cuero, pese a que hacían la pelota suya y tenían el dominio del juego. El Sevilla, muy junto, defendiendo incluso más adelantado de lo habitual, se dedicó en los albores del encuentro a esperar su momento, muy serio atrás, apenas sin dar opciones a las embestidas locales, ciertamente previsibles, pues Khedira y Lass no encontraban la llave.

El paso de los minutos fue desatando al Sevilla, que se daba cuenta que presionando un poco a la medular del Madrid podía hacer mucho daño a la contra. Así llegó en el minuto 23 un primer aviso de Negredo, que no acertó a disparar cuando mejor lo tenía en área rival. Un minuto más tarde un cabezazo de Escudé se perdía por muy poco al bote de un córner, provocando el suspiro de un Bernabéu ofuscado al ver continuos intentos ofensivos estériles de su equipo sin claridad ni orden. Las contras visitantes se sucedían y daba la sensación de que a poco que el Sevilla perdiera respeto al siempre imponente escenario podía hacer mucho daño, algo que se vio en la última jugada del primer tiempo, cuando Negredo le ganó la posición en un balón largo a Carvalho y fue derribado por el portugués, que era el último hombre. El colegiado señaló amarilla y Romaric obligó a que Casillas se exhibiera con reflejos ante un seco disparo raso.

El descanso no cambió el panorama del choque. El Sevilla se encontraba a gusto, esperando los errores del Madrid, muy bien plantado, hasta el punto de que se podía decir que tenía controlado el juego sin tener el balón. Nada más arrancar el segundo acto Konko tuvo en sus botas una excelente contra, pero mucho mejor ocasión tuvo Negredo en el minuto 12, cuando remató arriba encarando a Casillas totalmente solo. Los de Manzano perdonaban ya demasiado, pero el Madrid seguía sin dar con su fórmula, hecho que quedó ratificado con el doble cambio de Mourinho, sacando a Granero y a Pedro León por Khedira y Benzemá... Acto seguido el choque se puso un poco más de dulce, pues Carvalho derribó en el aire a Negredo y vio la segunda amarilla.

La situación no podía ser más propicia para dar la campanada. Y ocasiones había, con contras claras que sin embargo nunca se concretaban en situaciones concretas. El Sevilla no terminaba de coger con fuerza un partido que se le había puesto franco y tanta contemplación se acabó pagando a 15 de final cuando Di María hizo buena una jugada alborotada en el área. El argentino, con su gol, castigaba en exceso a un Sevilla que no hacía méritos para ir perdiendo, pero que comprobaba en sus carnes la cara más cruda del fútbol, en cuya ley máxima reza que no se le puede perdonar la vida a un rival superior y mucho menos cuando juega con el aliento de su gente. El final del choque fue un ejercicio de impotencia, con expulsión de Dabo incluida, de un Sevilla que estuvo demasiado tierno en los metros finales donde simple y llanamente sólo vale la eficacia.

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Liga: Sevilla FC 1-3 UD Almería

El Sevilla se llevó esta noche un nuevo revés en Liga, el cuarto consecutivo, muy inesperado porque se confiaba con cierta fe en que la reacción llegara ante un Almería que venía de las catacumbas de la tabla y en una situación todavía más crítica que la de los nervionenses. E inesperada también porque el Sevilla, como ocurriera ante el Getafe también comenzó siendo mejor, creando ocasiones e incluso disfrutando de un penalti... Pero el gol, el maldito acierto, se le atascó a los hispalenses y en la segunda mitad se vieron severamente castigados por el fútbol, todo a raíz de un dudoso gol fantasma de Vargas.

El partido se puso de cara en un principio. Con José Carlos en la derecha, Renato y Zokora en el mediocentro y Kanouté y Negredo arriba, el Sevilla se disponía a intentar dar un volantazo a una racha que está desangrando las esperanzas e ilusiones del Ramón Sánchez Pizjuán. Y el equipo comenzó bien. Nada más arrancar José Carlos estrelló un balón en la cruceta. Fue un aviso de lo que quedaba por llegar, un equipo que se chocaba continuamente contra la raya de gol que defendía Diego Alves. Una mano de Vargas en el minuto 25 propició un penalti que no podía llegar en mejor momento, porque el Almería ya se estiraba. Pero Kanouté encarnaba el desacierto que respira todo el equipo en general, viendo como Alves atajaba su remate. El Sevilla comenzaba a decir adiós al partido.

En la segunda parte llegó el bloqueo. El Sevilla salió dormido y el Almería, en una jugada a balón parado, se puso por delante, con un doble remate de Vargas, que pese a que no tocó la red, fue interpretado como gol, de forma dudosa sin duda, por el linier. El tanto almeriense desconcertó a los hispalenses, que por minutos se quedaron muy tocados. Pero el equipo tenía ganas y se rehizo como pudo. Alfaro y Romaric saltaron al campo sustituyendo a Renato y José Carlos. Antes de eso, Cáceres con la testa tuvo el empate, pero apareció Alves por bajo. Acto seguido Negredo se inventa la jugada de la noche pero falla en la definición ante el portero. El Sevilla buscaba el gol sin suerte, como viene siendo habitual en las últimas fechas, y Palop sostenía las ilusiones atrás como bien podía. La realidad es que no había certeza y las imprecisiones se comían todas las buenas intenciones, como por ejemplo cuando Kanouté por la izquierda tocando línea de fondo echaba el balón a sus rivales en vez de a sus compañeros... Todo acción local tenía un algo de desconcierto. El propio malí fallaba en boca de gol un servicio de Alfaro. Era un continuo y exasperante quiero y no puedo.

Pero el Almería también tenía boca y Piatti marcó un golazo descomunal de disparo lejano. Estalló la noche de invierno en el Sánchez Pizjuán de la forma más cruda, pero otra vez se enganchó el público cuando Acosta conectó con Kanouté y se logró acortar distancias... De nuevo había partido, con ocho minutos por delante y un sinfín de interrupciones que cesaron a pie de descuento, cuando otra vez Piatti marcó, tras un jugada de falta que le había costado la segunda amarilla a Alexis. Se consumaba de esa forma la cuarta derrota de Liga, con la imagen de un equipo que tuvo el gol, que lo llegó a mecer, pero que jamás lo agarró para sí. Que el equipo no fluye como a comienzos de octubre, es obvio, pero incluso más obvio resulta que los de Manzano se hayan inmersos en una racha negra que parece atenazar toda positiva determinación y buen fondo.


Alineación Sevilla FC: Palop; Dabo, Cáceres, Alexis, Fernando Navarro; José Carlos (Alfaro, 65), Zokora, Renato (Romaric, 65), Diego Capel; Kanouté y Negredo (Acosta, 77).
Alineación UD Almería: Diego Alves; Juanma Ortiz (Lillo, 65), Carlos García, Acasiete, Jakobsen; M’Bami, Vargas, Crusat, Corona (Valeri, 73), Piatti; y Kalu Uche (Ulloa, 87).
Goles : 0-1: Min. 47, Vargas. 0-2: Min. 82, Piatti. 1-2: Min. 83, Kanouté. 1-3: Min. 90, Piatti.

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Negredo: 6. Lo puso todo para marcar, pero siempre tuvo que hacer la guerra por su cuenta.

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Negredo siempre marcó en los Sevilla - Almería

El delantero del Sevilla Álvaro Negredo se medirá el domingo a su ex equipo, la UD Almería, para tratar de prolongar una racha que lo ha llevado a marcar en los tres partidos que estos dos equipos han disputado en su historia en el Sánchez Pizjuán. La primera vez que el Almería visitó el campo del Sevilla, en la temporada 2007-08, logró su hasta hoy única victoria gracias a un contundente 1-4 en el que Negredo anotó dos de los tantos almerienses. En la campaña siguiente, el delantero madrileño marcó el único gol visitante de un partido que concluyó 2-1 después de que el Sevilla se adelantase con tantos de sus hoy compañeros Renato y Kanouté. El ejercicio pasado, ya con Negredo como sevillista, el ariete internacional marcó nada más comenzar el choque el único gol del partido.

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Los jugadores del Sevilla, indignados con Undiano

Undiano Mallenco no ha realizado su mejor arbitraje en el Villarreal-Sevilla. El conjunto local ha reclamado las expulsiones de Kanouté y Zokora y el Sevilla ha visto cómo le era anulado un gol legal del propio Kanouté y cómo le pitaban fuera de juego a Negredo cuando se quedaba mano a mano con Diego López en los últimos minutos del partido. El propio Negredo decía que “no estaba en fuera de juego y estas cosas dan coraje porque podíamos haber conseguido mucho más y cuesta mucho esfuerzo empatar, pero los árbitros son personas y también se pueden equivocar”.

El madrileño decía también que “el equipo necesita una victoria ya. Son cuatro derrotas consecutivas y no merecemos esto. Hoy merecíamos como mínimo un empate. Hemos puesto ganas y esfuerzo. Ahora está complicadísimo el objetivo y habrá que hacer un esfuerzo doble".
Kanouté, por su parte decía que “hay una jugada que marca el partido. El línea me dice que era yo el que estaba en fuera de juego, pero no era así, estaba un poco por detrás de Cigarini. Fue una jugada muy importante y pudo marcar el partido”.

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Villarreal CF 1-0 Sevilla FC

El Sevilla FC, no hay duda, se encuentra en una dinámica negativa de resultados que le arrastra incluso cuando merece más que la derrota y hace méritos para sumar puntos. La espiral de resultados contrarios en la que se hayan inmersos los de Gregorio Manzano pesó mucho en El Madrigal, donde los andaluces ni mucho menos fueron peores que el Villarreal e incluso en el segundo periodo, después de que Nilmar se adelantara en el primer tiempo, tuvieron ocasiones claras pero o el desacertado silbato del colegiado o los reflejos de Diego López dejaron al equipo sin premio... y con la cuarta derrota en Liga.

No fue el Sevilla de esta noche, para nada, el que jugó el pasado sábado ante el Getafe en el segundo periodo, porque los hispalenses, como ocurrió en París, nunca vendieron su piel. Y a diferencia de lo visto ante el PSG, esta vez sí el equipo agarró el timón del choque e incluso tuvo más posesión que su rival. Sin embargo, el fútbol nunca le guiñó el ojo a un conjunto que necesita un mundo para que una cosa le salga bien y muy poco para darse el batacazo.

El inicio del encuentro fue anodino por ambas partes, pero una buena asociación entre Rossi y Nilmar acabó con tanto del brasileño. Eso y poco más fue un primer acto en el que se vio poca cosa en los dos bandos, jugando el Sevilla con un trivote en el que repetían Romaric y Zokora y se incorporaba Luca Cigarini en detrimento de Renato, siendo la gran novedad José Carlos en la banda derecha.

El Villarreal se iba al descanso con excesivo premio, pero suele ocurrir cuando el viento sopla en contra por sistema para el contrario. Aún así el Sevilla salió al campo remozado, se hizo con el balón y sin mostrar lucidez, porque obviamente el equipo no pasa por su mejor momento, metió a los castellonenses en su área y todavía no se entiende como no sacó como mínimo un empate.

Kanouté marcó, después de una gran jugada ensayada en la que José Carlos habilitó a Cigarini y el italiano asistió a placer al malí, pero se pitó un fuera de juego difícil de explicar. El equipo continuó atacando, seguro atrás, con un Alexis muy sobrio que minimizaba los pocos intentos del local. Kanouté con la testa puso un cuero ajustado al palo pero Diego López llegó providencial. De nuevo se lució Diego López ante un remate a bocajarro de Fernando Navarro, tras dejada de Kanouté. La cuesta se empinaba en exceso, más aún cuando a Negredo se le anulaba un nuevo gol por supuesto fuera de juego, que en ningún caso asistió. El empate se convirtió en un injusto imposible.

El choque se consumió con el Sevilla volcado sin fortuna en las inmediaciones de Diego López. La fortuna, que a veces dice mucho en el fútbol, no apareció nunca. Que el Sevilla no está en su mejor momento es una obviedad, pero tampoco se puede negar que en El Madrigal el equipo sí hizo méritos para sacar como mínimo un empate... Pero las dinámicas son las dinámicas, y cuando pintan negro todo se vuelve más oscuro, hasta lo que no se puede controlar. Sin duda, urge ver la luz.


Ficha Técnica
Competición : Liga
Alineación Villarreal CF: Diego López, Ángel, Musacchio, Gonzalo, Catalá, Bruno, Senna, Cazorla (Borja Valero, minuto 67), Cani (Capdevila, minuto 81), Nilmar y Rossi (Rubén, minuto 85).
Alineación Sevilla FC: Palop, Dabo, Martín Cáceres, Fernando Navarro, Zokora (Alfaro, minuto 85), Romaric (Negredo, minuto 55), Cigarini, José Carlos (Diego Capel, minuto 55), Perotti y Kanouté.
Goles : 1-0, minuto 30: Nilmar.


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